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jueves, 13 de mayo de 2010

La inseguridad en Porto Alegre

" Dónde vas a estudiar?"
" En Porto Alegre!"
" Ah qué bien, ya verás, es muy bonito y seguro!"

Los brasileños tienen una noción diferente de la seguridad de la que tenía yo. Hace mucho que quería hacer un artículo sobre la inseguridad en Porto Alegre pero decidí no hacerlo mientras seguía todavía allí ya que mi familia leía mucho este blog y quería ahorar unos sustos a mis padres.

"Pero está todo bien, estás un poco rara, te ha pasado algo hija?"
"No te preocupes, está todo bien, ya hablaremos de ello cuando vuelva"

Al llegar a Porto Alegre, me sorprendió mucho tanta pobreza, tanta gente viviendo en la calle y esa violencia siempre perceptible. Fue a los dos días cuando pude experimentarlo de verdad. Mientras estaba en un centro comercial, me robaron mi cartera. Me quedé sin DNI, sin dinero, y sin tarjeta... y todo fue culpa mía. No estaba acostumbrada a estar atenta, a vigilar cualquier persona, o cualquiera cosa un poco rara y dejé que me robaran. Perder mi cartera fue el comienzo de numerosos problemas, y es que me llamaban "imán de los ladrones" porque todo lo que podía haber ocurrido (de estas cosas que dices, bueno, podría pasar pero en un caso muy extraordinario, pués me pasó a mí). Tuve que ir a la policía a denunciar el robo (un robo entre los miles que ocurren todos los días). El problema fue que el banco no quiso volver a mandarme las tarjetas de créditos por miedo a que se perdieran en el camino. Imaginaros vivir sin tarjeta de crédito a 10000 km de tu casa, pués yo lo hice, y más que vivir, sobreviví ejeje. Ahora recuerdo todo eso con mucha gracia pero en su momento, fueron como la escena final de una tragedia.

Al cabo de un mes, un jueves sobre las 8 de la tarde, salía de una escuela de baile, acompañada por mi amiga Laure-Marine. Íbamos andando cerca del parque de la Rendeçao, hablando francés (no muy inteligente por nuestra parte). Las calles estaban vacías, silenciosas y oscuras. De repente, salió de la nada un chico, bajito y discreto por lo que recuerdo. Se acercó a nosotras y sacó una pistola y con ella nos apuntó. A partir de allí todo pasó muy rápido y sería incapaz de narrar todos los detalles. El se puso a gritar y no entendí nada de lo que el dijo pero por la situación era bastante sencillo entender lo que el quería. Mi primera reacción no fue darle mi bolso (que era lo que realmente el quería), lo que hice fue suplicarle en un torpe portugués que dejará a mi compañera, que tenía sujeta bajo su brazo.

Afortunadamente, aquel episodio duró muy poco aunque yo lo recuerde de otra manera. En seguida llegó un coche testigo de la escena y empezó a pitar para asustar al atracador.
Aunque no haya pasado nada grave, me costó un poco superar aquel episodio. No os cuento eso para asustaros. Estas situaciones ocurren y seguirán ocurriendo en Brasil y en Porto Alegre. No tiene porque ser una experiencia traumatizante, si uno está un poquito "preparado". La mayoría de mis amigos también fueron asaltados y no lo pasaron tan mal porque ya se habían hecho a la idea (gracias a mi primera experiencia ^^) de que les podía pasar.
Lo que hay que hacer en estos casos es, guardar la calma y dar lo que tienes encima. El asaltador, aunque te enseñe cuchillos, pistolas, etc, sólo lo hace, en un principio, para asustarte y su intención no es la de matarte.

Al cabo de 3 meses (me parece que fue a finales de octubre), me encontraba en la universidad y tenía que coger un autobús para volver a mi casa. Aquel día, por un error de la compañia de autobus (llevaba el número equivocado) cogí un autobus que no era. Al cabo de unos 15 minutos, me di cuenta de que no seguíamos el camino de siempre y fui a preguntar al cobrador lo que ocurría. El me dijo entonces, que no era el autobus que pensaba haber cogido y me aconsejó bajarme en la próxima parada para poder coger otro en el sentido contrario.
Al bajarme, casi me saltan las lágrimas: "Dónde estoy?" Y es que justamente me encontraba en la entrada de una vila (una favela). Empecé a mirar a mi alrededor y vi a dos niños que me estaban observando desde lejos.

"Laura, respira, que no va a pasar nada".

Tuve que esperar una media hora a que pasara el otro autobus, la media hora más larga de mi vida. Mientras estaba esperando, intentando parecer lo más normal posible, veía a los dos niños bajando y acercandóse cada vez más. Mi actitud y mi foma de vestir, por supuesto, me traicionaron y enseguida pillaron que yo no era de allí. Al final llegaron hasta mí y yo intenté parecer muy segura de mí (aunque en el fondo estaba cagadita...). No abrí la boca en ningún momento porque así les hubiera dado la posibilidad de confirmar sus sospechas: definitivamente yo no era de allí. Felizmente, llegó el autobus y me subí con una prisa poco disimulada jejej.

Bueno pués estos fueron los tres grandes episodios que he vivido y que relatan mi visión de la inseguridad en Brasil. Sin embargo, no os preocupéis porque es probable que no os pase ni la mitad de lo que me pasó a mí. Cuestión de suerte (o cuestión de "azar" como dirían los brasileños).
No hay que verlo todo negativo: por lo menos aprendí a reaccionar de manera adecuada en situaciones difíciles y también aprendí a tener más cuidado, y a no confiar en nadie.
Podría estar horas y horas contando un montón de anécdotas pero tampoco es la idea, acabariáis hartos de mí!